El presente programa ha intentado, de manera colegiada, poner en primer plano aquellos conceptos que han sido tomados como elementos clave del IX Congreso: la autonomía y la cultura profesional en la acción socioeducativa, en tanto aportes a la continua profesionalización del colectivo.
Los congresos de una profesión son, sin duda alguna, los eventos profesionales más importantes promovidos por las organizaciones de representación estatal. La historia de estos nos brinda los verdaderos puntos de referencia en la construcción de la profesión. En primer lugar, por la visualización a través de la difusión pública y el establecimiento de relaciones con diferentes actores; en segundo lugar, por ser el lugar de encuentro, análisis y reflexión de los profesionales; y, finalmente, por fijar los objetivos prioritarios de la profesión y de las organizaciones que representan, mediante la aprobación de documentos fundamentales, declaraciones y análisis sistemáticos sobre proyecciones futuras y del devenir profesional.
Una puesta en escena que cada cuatro años debe servir para debatir los avances y retrocesos de la profesión, escenarios donde presentar nuevas y viejas aportaciones de orden teórico y práctico que permitan seguir instalando la profesión, un cuaderno de bitácora estatal con implicaciones en los territorios autonómicos. En cierto modo, nos permitirá observar el desarrollo de la profesión o, dicho de otro modo, como alcanzar la etapa adulta de la Educación Social. En consecuencia, revisar los congresos y sus contenidos nos permite tener una mirada retrospectiva de aquello que es importante o no para el actor colectivo profesional.
En este sentido, los ejes del congreso nos convocan a debatir los mismos. En ese sentido, si la autorregulación es signo de independencia profesional, la autonomía es la prueba del estatus profesional, materializándose en la acción socioeducativa. La autonomía tiene que ver con el encargo que se nos realiza, ya que nos permite interpretar el mandato de las diferentes políticas sociales y trasladarlo a objetivos educativos, evidenciando el grado de toma de decisiones y discrecionalidad en el trabajo; así como la confianza, visualización y reconocimiento de un saber experto que requiere un conocimiento, pericia y destreza en los diferentes escenarios laborales. Del mismo modo, la cultura profesional se refiere, en términos generales, a la forma de materializar la profesión, de hacerla presente en las prácticas y de ponerla en valor.
La idea central sobre la que quiere pivotar la llamada a la participación en el Congreso es acerca de la necesidad de preguntarnos sobre nuestra autonomía profesional (en términos de decisión y de avance profesionalizador) y sobre nuestra cultura profesional (una manera particular y propia de entender la acción socioeducativa), para saber y para poder leer y traducir los encargos de las políticas sociales y educativas de la actualidad en propuestas pedagógicas y sociales acordes con nuestra profesión, con nuestras funciones y con nuestras competencias.
El Comité Organizador del IX Congreso, desde el liderazgo del Colegio Oficial de la Educación Social de la Región de Murcia y el Consejo General de Colegios, ha trabajado en algunas cuestiones que nos pueden guiar en este proceso:
¿De qué manera se materializa la profesionalización en la acción socioeducativa cotidiana?, ¿cuál es el encargo del educador y la educadora social?, ¿qué grado de autonomía, discrecionalidad y toma de decisiones gozamos para implementar soluciones educativas a problemas sociales?, ¿cuáles son los elementos fundamentales que instalan una cultura profesional determinada?
Y finalmente, ¿cuáles son y cómo influyen las interacciones de los recursos y las estrategias movilizadas por los diferentes actores implicados, en la autonomía y la cultura profesional de los profesionales de la educación social?
El programa se ha dividido en tres diálogos sobre los ejes del congreso; debates de actualidad para la ES y escenarios relevantes para instalar la profesión; conclusiones y contribuciones al congreso.